Energía fotovoltaica en México: dos décadas de experiencia. Hacia una nueva etapa de crecimiento

Fernando Ruiz Aliseda – Responsable de ofertas fotovoltaicas

La historia reciente de la energía fotovoltaica en México es una narrativa de fuertes contrastes. En las últimas dos décadas el país pasó de evaluar a la energía solar fotovoltaica como una tecnología de vanguardia, pero poco competitiva en el mercado eléctrico mayorista, a consolidarse como uno de los mercados más dinámicos para el desarrollo de grandes centrales. Tras experimentar un auge sin precedentes en el país, se vivió una fuerte desaceleración y un periodo de reconfiguración. Ahora el sector entra a una nueva etapa de reactivación.

Esta nueva fase está impulsada por la creciente demanda industrial y una distinta visión política. Comprender la dinámica de estos ciclos es clave para que desarrolladores, inversionistas, fabricantes, contratistas y autoridades estructuren estrategias sólidas frente a las oportunidades y desafíos de los próximos años.

El primer auge: la convergencia perfecta (2013-2019)

El despliegue acelerado de la capacidad eólica y fotovoltaica en México fue consecuencia de factores tecnológicos, económicos y regulatorios que se alinearon para cubrir una exigencia del sector energético.

A nivel internacional, la consolidación de los canales de suministro y el desarrollo precipitó una caída histórica en los costos de los módulos solares, reduciendo significativamente el precio nivelado de generación (también conocido como LCOE) y posicionándola como una alternativa altamente competitiva frente a tecnologías convencionales.

A nivel nacional, la Reforma Energética y la promulgación de la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) reorganizaron las fichas en el tablero de juego. Se crearon mecanismos que otorgaron certeza legal y comercial a la inversión: las Subastas de Largo Plazo, los Certificados de Energías Limpias (CELs) y la viabilidad de los Contratos de Cobertura Eléctrica (PPAs) (DOF, 2013; DOF, 2014).

Esta convergencia entre financiamiento accesible, excelentes recursos meteorológicos (solar y eólico), costos decrecientes y un marco regulatorio claro detonó el desarrollo privado de la gran infraestructura eólica y fotovoltaica que a la fecha conforma parte del Sistema Eléctrico Nacional. Durante este periodo se construyeron algunos de los proyectos eólicos y solares más importantes de América Latina y México se posicionó como uno de los mercados emergentes en materia de energías renovables más atractivos para inversionistas nacionales e internacionales.


La desaceleración: reconfiguración y cambio (2019-2021)


El cambio de administración federal trajo consigo una nueva dirección en la política energética, priorizando el fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como actor rector del sistema.

Aunque la tecnología solar mantuvo su apreciación en la curva de competitividad frente a otras fuentes energéticas, y continuó reduciendo costos a nivel global, las señales del mercado se transformaron. La cancelación de las subastas eléctricas de largo plazo y la emisión de nuevos acuerdos de confiabilidad generaron un entorno más complejo para la inversión privada (SENER, 2020).

Para los equipos legales, financieros y de desarrollo de proyectos, el riesgo regulatorio comenzó a pesar más que el atractivo tecnológico. Como consecuencia, muchos inversionistas optaron por posponer decisiones de inversión y el flujo de nuevos proyectos Utility-Scale disminuyó de manera significativa.

El estancamiento: retos a gran escala y el escape distribuido (2021-2024)

Con el tiempo, la desaceleración convergió en un cuello de botella regulatorio y operativo para el segmento de gran escala (Utility-Scale).

Los procesos en los permisos se alargaron, los criterios regulatorios continuaron evolucionando y la infraestructura de transmisión no avanzó a un ritmo suficiente frente a las exigencias de crecimiento del sistema (PRODESEN 2023-2037).

Sin embargo, el mercado encontró una válvula de escape: la Generación Distribuida.

Al no depender de grandes autorizaciones regulatorias ni de complejos procesos de interconexión en alta tensión, miles de instalaciones residenciales, comerciales e industriales continuaron incorporando sistemas fotovoltaicos. Este segmento se convirtió en el principal motor de crecimiento para la iniciativa privada durante este periodo.

En contraste, el desarrollo de infraestructura solar a gran escala quedó principalmente bajo la batuta del Estado. Las primeras fases del proyecto fotovoltaico de Puerto Peñasco se convirtieron en el principal referente nacional de este periodo y marcaron el inicio de una nueva etapa de aprendizaje institucional para la CFE en el desarrollo de proyectos solares de gran capacidad.

Paradójicamente, mientras el ritmo de incorporación de nueva capacidad renovable disminuía, la demanda eléctrica continuaba creciendo impulsada por la expansión industrial, la electrificación de procesos y los primeros efectos del fenómeno de relocalización industrial o nearshoring.

La reactivación: el reto del nearshoring y la madurez técnica (2025 en adelante)

Hoy, el sector despierta frente a una realidad abrumadora: México necesita nueva capacidad de generación y la necesita rápido. La expansión industrial, el fenómeno del nearshoring y el crecimiento sostenido de la demanda eléctrica han llevado al Sistema Eléctrico Nacional a enfrentar uno de los mayores retos de expansión de las últimas décadas.

En este contexto, la administración actual ha comenzado a impulsar una nueva etapa de crecimiento para el sector eléctrico. Los planes presentados por la SENER y la CFE durante la segunda mitad del 2025 y la primera del 2026, muestran una evolución importante respecto a los años anteriores. El enfoque actual combina inversión pública estratégica y apertura en obtención de permisos con mecanismos de participación privada para acelerar la incorporación de nueva capacidad de generación, transmisión y almacenamiento.

El Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional contempla la incorporación de más de 22 GW de capacidad impulsada por la CFE y alrededor de 6.4 GW adicionales provenientes de inversión privada, contemplando los esquemas de inversión mixta. Asimismo, se ha confirmado la continuidad de las siguientes fases de Puerto Peñasco, el desarrollo de nuevas centrales fotovoltaicas privadas, y la modernización y robustecimiento de la red de distribución y transmisión existente para el sistema eléctrico nacional (Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030).

Pero el juego ha cambiado, y las condiciones ya no son las mismas.

Durante el primer auge, el objetivo era incorporar megavatios al menor costo posible. Hoy, el reto central es la estabilidad y resiliencia de la red eléctrica.

Los desarrollos de proyectos como Concepción Mendizábal (previamente conocida como Carbón II) y Río Escondido reflejan esta evolución técnica e institucional. La experiencia obtenida durante el desarrollo de Puerto Peñasco ha permitido que la CFE fortalezca significativamente sus capacidades técnicas, metodologías constructivas, criterios de diseño y especificaciones para infraestructura fotovoltaica de gran escala.

La integración masiva de recursos renovables exige herramientas más sofisticadas. Por ello, los Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS) y las tecnologías Grid Forming han pasado de ser elementos complementarios a convertirse en componentes estratégicos para la planeación de nuevas centrales.

Las plantas del futuro no solo deberán inyectar energía al sistema, sino también proporcionar servicios esenciales para su operación, incluyendo soporte dinámico de voltaje, control de frecuencia, respuesta rápida ante perturbaciones e inercia sintética.

La relevancia de estas capacidades quedó evidenciada internacionalmente tras el apagón ocurrido en la Península Ibérica en abril de 2025. Si bien las investigaciones posteriores concluyeron que el evento fue consecuencia de una combinación de factores operativos, regulatorios y de control de red —y no de una única tecnología de generación—, el caso aceleró el debate global sobre la necesidad de fortalecer las capacidades de control, estabilidad y soporte dinámico en sistemas con altas penetraciones de generación renovable (ENTSO-E, 2026).

Más que un cuestionamiento a la energía solar, el evento se convirtió en un recordatorio de que la transición energética requiere una evolución paralela de la infraestructura, los sistemas de almacenamiento, los controles avanzados y los marcos regulatorios.

México se encuentra actualmente en una etapa similar de evolución técnica y regulatoria. Tanto las autoridades como los desarrolladores continúan explorando la mejor forma de incorporar requisitos asociados a almacenamiento, Grid Forming y servicios conexos avanzados. Las centrales que se desarrollarán durante los próximos años probablemente actuarán como proyectos pioneros en la implementación de estas tecnologías, sentando las bases para la siguiente generación de infraestructura eléctrica nacional.

Reflexión: las lecciones de veinte años y una visión al futuro cercano

La experiencia de las últimas dos décadas deja claro que el desarrollo energético no responde únicamente a factores tecnológicos o económicos. También depende de la estabilidad regulatoria, la confianza institucional y la capacidad de coordinación entre todos los actores que participan en el ecosistema eléctrico.

El sector público y el privado parecen dirigirse nuevamente hacia una etapa de mayor complementariedad. El Estado mantiene un papel insustituible en la planeación estratégica, la expansión de la red y la confiabilidad del sistema, mientras que la iniciativa privada aporta innovación, especialización técnica, capacidad de ejecución y acceso a capital. La magnitud del crecimiento que México requiere hace difícil imaginar que cualquiera de los dos sectores pueda atender por sí solo las necesidades futuras del país.

Sin embargo, sería un error asumir que esta nueva etapa replicará automáticamente las condiciones que impulsaron el primer auge fotovoltaico.

El contexto internacional es considerablemente más complejo. Las cadenas globales de suministro enfrentan tensiones geopolíticas, cambios arancelarios, restricciones comerciales y mayores presiones logísticas. Muchos de los actores internacionales que participaron activamente en el mercado mexicano durante la década pasada redujeron su presencia o redirigieron inversiones hacia otros mercados durante los años de desaceleración. Al mismo tiempo, la competencia global por equipos críticos, almacenamiento energético, transformadores, sistemas de potencia e infraestructura eléctrica se ha intensificado.

La situación también presenta desafíos internos. La misma administración que en algún momento contribuyó a frenar parte del desarrollo del mercado ahora impulsa una estrategia agresiva de expansión. Esta reactivación es recibida con optimismo por gran parte del sector, pero también con cautela. Los cronogramas planteados para los próximos años son ambiciosos y representan uno de los mayores retos de ejecución que ha enfrentado la industria eléctrica mexicana en décadas.

El desafío no recae únicamente en las autoridades. Desarrolladores, EPCs, fabricantes de equipos principales, empresas de ingeniería, operadores de red, instituciones financieras y cadenas logísticas deberán responder simultáneamente a una demanda creciente de proyectos, recursos humanos especializados y capacidad industrial.

La principal lección de estos veinte años es que la competitividad tecnológica por sí sola no garantiza el desarrollo de una industria. La energía solar demostró ser competitiva desde hace tiempo; lo verdaderamente determinante ha sido la existencia —o ausencia— de condiciones que permitan transformar esa competitividad en infraestructura operativa.

La segunda lección es que la transición energética ya no consiste únicamente en construir más capacidad renovable. El siguiente capítulo estará definido por la capacidad de integrar almacenamiento, desarrollar esquemas regulatorios modernos, fortalecer la transmisión y operar redes cada vez más complejas y digitalizadas. La discusión técnica ha evolucionado desde el costo nivelado de energía hacia conceptos como resiliencia, flexibilidad operativa, estabilidad de voltaje, servicios conexos e integración Grid Forming.

El sentimiento predominante en el mercado refleja precisamente esta dualidad: existe una expectativa genuina por la reapertura de oportunidades y por el regreso de proyectos de gran escala, pero también existe conciencia de los retos técnicos, regulatorios y logísticos que implica materializar esa visión.

Después de veinte años de evolución, la pregunta ya no es si México cuenta con recurso solar, talento técnico o necesidad energética para impulsar una nueva expansión fotovoltaica. La pregunta es si todos los actores involucrados serán capaces de ejecutar esa expansión con la velocidad, coordinación y certidumbre que exige el momento actual.

Fuentes de Consulta Documental

  1. Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en Materia de Energía. Diario Oficial de la Federación (2013).
  2. Ley de la Industria Eléctrica. Diario Oficial de la Federación (2014).
  3. Renewable Power Generation Costs in 2019. International Renewable Energy Agency (IRENA, 2020).
  4. Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional. Secretaría de Energía (2020).
  5. Reportes de Solicitudes de Interconexión de Centrales Eléctricas con Capacidad Menor a 0.5 MW. Comisión Reguladora de Energía (2023).
  6. Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN) 2023-2037 y 2024-2038. Secretaría de Energía.
  7. Resoluciones y actualizaciones asociadas al Código de Red. Comisión Reguladora de Energía.
  8. Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030. Gobierno de México, Secretaría de Energía y Comisión Federal de Electricidad.
  9. Final Report on the 28 April 2025 Iberian Blackout. ENTSO-E (2026).
  10. Position Papers and Industry Statements on Grid Stability, Storage and Grid Forming Technologies in High Renewable Penetration Systems. SolarPower Europe (2025-2026).